El miedo, de la clase que sea, no está justificado.
1. El miedo es un engaño. 2 Da testimonio que te has visto a ti mismo como nunca podrías ser y, por lo tanto,
contemplas un mundo que no puede ser real. 3 Ni una sola cosa en ese mundo es verdad. 4 Sea cual sea la forma
en que se manifieste, 5 sólo da fe de tus ilusiones acerca de ti mismo. 6 No nos dejemos engañar hoy. 7 Somos
los Hijos de Dios. 8 En nosotros el miedo no tiene cabida, pues cada uno de nosotros es parte del Amor Mismo.
2. ¡Cuán infundados son nuestros miedos! 2 ¿Ibas acaso a permitir que Tu Hijo sufriera?
3 Danos fe hoy para
reconocer a Tu Hijo y liberarlo. 4 Perdonémosle en Tu Nombre para poder entender su santidad y sentir por él
el amor que Tú le profesas.
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